Hablemos de manifesto.ton. Es el texto que escribimos para declarar lo que Digital Resistance hace en TON, y por qué había que escribirlo ahora.
Por qué un manifiesto
Llevamos un año lanzando herramientas sin explicar el panorama general. Tonnet, los gateways, los bots de almacenamiento, los sitios .ton, los proxies. Cada proyecto habla por sí solo, pero el hilo que los conecta no. El manifiesto traza ese hilo.
Dice una cosa: la resistencia a la censura tiene que ser el modo por defecto de un internet, no una función añadida a posteriori.
La apuesta por TON
TON ofrece capas para hosting, naming, almacenamiento, enrutamiento y pagos. Los dominios viven on-chain como NFTs, los archivos se comparten peer-to-peer entre nodos, y las solicitudes llegan a la red directamente o se enrutan por nodos para anonimato. Sitios y apps Web3 corren encima, y los smart contracts se ejecutan pública e inmutablemente. Ese es el stack sobre el que construimos.
La estrategia es prestada
Los cypherpunks lo hicieron en los 90. Escribieron PGP, operaron remailers, diseñaron dinero digital, desplegaron código en lugar de discutir políticas.
Pavel Durov hizo lo mismo en 2018. Cuando Rusia prohibió Telegram, financió cientos de proxies de su propio bolsillo. Dos años después se levantó la prohibición. Llamó a la operación Digital Resistance. Recogemos el nombre en TON.
Léelo
manifesto.ton.resistance.dog (pasarela HTTPS)
manifesto.ton (nativo, requiere Tonnet o xssnick/tonutils-proxy)
Continúen resistiendo.